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    Uno de los heridos con balas de goma.
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En La Plata pasó de todo: marcha, concentración, sesión, suspensión de temas, pedradas y represión

14.12.2017. Hubo buenas y malas noticias para los manifestantes que desde este mediodía concentraron en la puerta de la Legislatura bonaerense para protestar contra las reformas que impulsa el Gobierno de María Eugenia Vidal en el sistema previsional, la ley de ministerios y la de las aseguradoras de riesgos del trabajo.

En un principio, la buena fue que tras mantener una reunión con las autoridades de ambas cámaras legislativas, Daniel Salvador (Senado) y Manuel Mosca (Diputados), los representantes de ATE Provincia encabezados por su secretario general Oscar De Isasi lograron que se suspenda el tratamiento de la ley de reforma previsional, que consiste en modificar las edades jubilatorias de los empleados estatales y del Banco Provincia.

En cambio, la mala fue que no se pudo detener el tratamiento de las reformas a la ley de ministerios, dada la preocupación gremial respecto a la fusión de organismos que podrían desembocar en el despido de personal.

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Pero eso no fue todo: cuando De Isasi había terminado de notificar a los que aguardaban sobre la Avenida 7 entre 51 y 53, al frente de la Legislatura, un grupo de manifestantes agrupados en el Astillero Río Santiago pretendió ingresar al palacio para presenciar la sesión. Quienes eran una especie de “garantes” de la no proliferación de hechos de violencia -es decir, los propios militantes de ATE Provincia- les impidieron el paso, se produjeron empujones, insultos y algunos golpes de puño que no pasaron a mayores.

Esos pequeños incidentes se dieron frente al fuerte cordón policial que montó la Policía Bonaerense en los jardines que bordean al Palacio Legislativo. Había una cuestión a considerar seriamente: los manifestantes más virulentos habían arrancado una parte de las rejas perimetrales, quedando así más expuesto el ingreso al edificio.

 

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Un manifestante con el envase del gas lacrimógeno

Cuando se dio la orden de emprender la retirada, comenzaron los incidentes en el momento que un grupo de manifestantes comenzó a arrojar piedras y pedazos de baldosas a la policía. La respuesta de la fuerza fue inmediata: gases lacrimógenos, balas de goma y despliegue de efectivos de la Infantería que se desplazaban a caballo no tardaron en repeler y dispersar a los cientos de personas que habían ido a protestar contra el Gobierno.

De Isasi, cuando se calmó la situación, desde la puerta de la Legislatura dijo que la represión policial fue un “mensaje mafioso” de la administración provincial, que a su juicio busca “eliminar cualquier tipo de expresión en su contra”.

 

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