La Plata y la Argentinidad: del descontrol total al pretendido control por medio de la fuerza
Operativo frente a Legislatura.

La Plata y la Argentinidad: del descontrol total al pretendido control por medio de la fuerza

12.12.2017. No es la primera vez que sucede ni la última: la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, fue escenario de un importante despliegue policial y municipal que terminó con la incautación de mercadería a las decenas de vendedores ambulantes que copan los centros comerciales, en donde no faltaron golpes, empujones y gritos.

En efecto, desde hora temprana, las policías Federal, Bonaerense y Local, acompañadas de los agentes de Convivencia y Control Ciudadano municipal comenzaron con el operativo tendiente a evitar la instalación de los puesteros en las veredas de Avenida 7 entre 44 y 54; como así también los de calle 8, calle 12 y Diagonal 80.

De acuerdo a lo indicado por voceros municipales, los agentes de control contaron con el apoyo de unos 300 efectivos policiales. 

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Decomisan las mercaderías.

Al momento del secuestro de las mercaderías, como era de esperar, los vendedores ofrecieron resistencia y en muchos casos se enfrentaron a golpes de puño con los agentes municipales y policiales, todo en un clima de mucha tensión. Los más enfurecidos eran los vendedores africanos, quienes pretendieron retener sus productos destinados a la venta callejera mediante duros forcejeos con las autoridades.

Uno de los aspectos que llamó la atención de ocasionales testigos de los incidentes fue el apoyo que recibieron los vendedores africanos por parte de muchos ciudadanos que transitaban a pie por la zona. En ese caso, el accionar policial fue muy cuestionado: “Salvajes, vayan a agarrar a los chorros y asesinos que andan sueltos”, fue una de las tantas frases del estilo que se escucharon.

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Fuerte despliegue policial en Avenida 7 y 51.

El personal de Migraciones tuvo un trabajo en vano: cuando pretendieron “identificar” a los vendedores africanos estos se retiraron en grupo sin siquiera detenerse a escuchar el requerimiento de una de las empleadas que, carpeta en mano, pretendió conocer algunos datos de identidad. “No entiendo, no entiendo”, decían los hombres robustos de piel negra, la mayoría provenientes de países africanos.

Como se señaló, casi de manera espasmódica, los controles estrictos tendientes a desactivar la venta callejera copan la escena. Se realizan fuertes operativos y se producen incidentes con heridos.

A los pocos días, todo vuelve al punto de inicio.

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